el odio, sabor amargo
el odio no deja dormir, el odio no deja llorar
el odio te hace un loveless zombie
odio el odio.
odio el odio porque necesito llorar, necesito limpiarme y renacer de adentro hacia afuera
necesito olvidar,y con odio no se olvida, no se duerme
ni se llora.
Mostrando entradas con la etiqueta cosas mías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas mías. Mostrar todas las entradas
La sensación del pasto bajo los pies y una ventisca de aire caliente.
Cierro los ojos.
Abro los ojos y tengo frío en los pies,estoy sobre las baldosas rojas del patio.Por suerte todavía es temprano y el sol no les dio de lleno y están frescas.El árbol del estanque cubre todo con su sombra.
Hay muchas plantas,la del ramillete de florcitas, las campanitas, la que tiene bolitas rojas, las otras campanitas que son celestes, las que se abren cuando les da el sol,las que siempre florecen para navidad y muchas otras que jamás supe el nombre aunque mi abuela cientos de veces paseando por su jardín me los haya enseñado.
Las carpas naranjas,rojas,amarillas y negras deambulan por el estanque contrastando entre sí, con el fondo lleno de verdín y alguno de los pocos camalotes que quedan.Mientras tanto en la pajarera, las urracas arman un revuelo increíble al ver un gato vagando por la medianera.
Respiro el aroma y trato de abstraer el de cada flor por separado.No puedo,son muchos y todos la mismo tiempo.Cierro los ojos.
Cierro los ojos.
Abro los ojos y tengo frío en los pies,estoy sobre las baldosas rojas del patio.Por suerte todavía es temprano y el sol no les dio de lleno y están frescas.El árbol del estanque cubre todo con su sombra.
Hay muchas plantas,la del ramillete de florcitas, las campanitas, la que tiene bolitas rojas, las otras campanitas que son celestes, las que se abren cuando les da el sol,las que siempre florecen para navidad y muchas otras que jamás supe el nombre aunque mi abuela cientos de veces paseando por su jardín me los haya enseñado.
Las carpas naranjas,rojas,amarillas y negras deambulan por el estanque contrastando entre sí, con el fondo lleno de verdín y alguno de los pocos camalotes que quedan.Mientras tanto en la pajarera, las urracas arman un revuelo increíble al ver un gato vagando por la medianera.
Respiro el aroma y trato de abstraer el de cada flor por separado.No puedo,son muchos y todos la mismo tiempo.Cierro los ojos.
Marcelo:
Le dedico un rato a redactarle estas líneas dado que cada vez que lo veo se me hace imposible hablarle.No se porqué, pero desde esa tarde en el café, usted sabe esa tarde en que nos quedamos viendo con disimulo a las señoras que estaban tomando el té con unos sombreros extraños, que no paraban de reirse con estrepitosas carcajadas (a las que usted bien supo imitar en el camino a casa,tan jocosamente).Exactamente desde esa tarde, después de sentarnos en el zaguán a ver el cielo, a ver esa luna llena, de tan llena que estaba era más redonda que sus ojos,ay Marcelo!usted sabe lo que me gustan sus ojos, la redondez de sus ojos...esa noche la luna no tenía nada que envidiarle.
Bueno seguramente se debe acordar lo que paso esa tarde, cuando al mirar la luna preguntó si sabía dónde estábamos, y yo inocentemente respondí "por supuesto, en el zaguán de casa" y usted con una mirada pícara replicó "no mi vida, estamos frente a la luna".Desde esa vez tengo algo muy importante que decirle y hasta ahora no supe como hacerlo, ya que cada vez que lo intentaba me sucedían cosas raras.
Como la otra mañana caminando por las vías del tren, estaba totalmente decidida para decírselo, pero no hubo caso.Piel de gallina, nudo en la garganta y gallos de riña en el estómago...si Marcelo, sueña extrañisimo, lo se!pero es asi, eso me pasa cada vez que intento decirle que lo amo.Mismo esta carta, tuve que escribirla a máquina, porque cada vez que apoyaba la lapicera sobre el papel sentía como si mi mano no la controlara y sin desearlo empezaba a hacer arabezcos y corazones.Usted sabe que detesto los corazones, pero no había caso!no podía detenerla!Asique desempolvé mi antigua Underwood y acá estoy, escribiéndole.Nunca fui una gran mecanógrafa, pero esta vez es como si mis dedos no se rehusaran.
Espero que esta carta no lo espante y sepa comprenderme, por favor.
Besos de los que a usted le gustan,
Alejandra.
Le dedico un rato a redactarle estas líneas dado que cada vez que lo veo se me hace imposible hablarle.No se porqué, pero desde esa tarde en el café, usted sabe esa tarde en que nos quedamos viendo con disimulo a las señoras que estaban tomando el té con unos sombreros extraños, que no paraban de reirse con estrepitosas carcajadas (a las que usted bien supo imitar en el camino a casa,tan jocosamente).Exactamente desde esa tarde, después de sentarnos en el zaguán a ver el cielo, a ver esa luna llena, de tan llena que estaba era más redonda que sus ojos,ay Marcelo!usted sabe lo que me gustan sus ojos, la redondez de sus ojos...esa noche la luna no tenía nada que envidiarle.
Bueno seguramente se debe acordar lo que paso esa tarde, cuando al mirar la luna preguntó si sabía dónde estábamos, y yo inocentemente respondí "por supuesto, en el zaguán de casa" y usted con una mirada pícara replicó "no mi vida, estamos frente a la luna".Desde esa vez tengo algo muy importante que decirle y hasta ahora no supe como hacerlo, ya que cada vez que lo intentaba me sucedían cosas raras.
Como la otra mañana caminando por las vías del tren, estaba totalmente decidida para decírselo, pero no hubo caso.Piel de gallina, nudo en la garganta y gallos de riña en el estómago...si Marcelo, sueña extrañisimo, lo se!pero es asi, eso me pasa cada vez que intento decirle que lo amo.Mismo esta carta, tuve que escribirla a máquina, porque cada vez que apoyaba la lapicera sobre el papel sentía como si mi mano no la controlara y sin desearlo empezaba a hacer arabezcos y corazones.Usted sabe que detesto los corazones, pero no había caso!no podía detenerla!Asique desempolvé mi antigua Underwood y acá estoy, escribiéndole.Nunca fui una gran mecanógrafa, pero esta vez es como si mis dedos no se rehusaran.
Espero que esta carta no lo espante y sepa comprenderme, por favor.
Besos de los que a usted le gustan,
Alejandra.
Después del diluvio, el sol estrió la tierra, volvió el aire irrespirable y los peinados extraños gracias a la humedad.Charcos se formaron en las esquinas, el cielo se reflejaba con una simetría entre nube del cielo y nube del charco increíble.Ella, tan asombrada ante esto decidió agacharse para verlo más de cerca.Se acercó tanto qe cayó de narices en el charco, pero increíblemente, en vez de mojarse con el agua estancada y golpearse con el pavimento, pasó del otro lado, al igual que otros tantos curiosos de las otras esquinas.
Con Julio vivimos desencontrados.Él seguro ni se da cuenta, pero parece ser un gran escapista totalmente comparable con Houdini.Cada vez que paso, se esconde entre las plantas o se esfuma a quién sabe donde.En verdad no sé como se llama, pero para mí siempre va a ser Julio, Julio blanco y negro, Julio altaneramente sentado entre las macetas asoleándose, Julio contrastando con el verde de las hojas y el naranja furioso de la pared,Julio mirando la nada recostado sobre el gabinete del medidor del gas, Julio escapando.
Mil y una son las veces que intenté retratarlo, como si lo supiera, cada vez que llevaba la cámara conmigo, huía.Los demás días en cambio, seguía con la mirada mi recorrido por su vereda o indiferente a mi presencia continuaba reposando.
Mil y una son las veces que intenté retratarlo, como si lo supiera, cada vez que llevaba la cámara conmigo, huía.Los demás días en cambio, seguía con la mirada mi recorrido por su vereda o indiferente a mi presencia continuaba reposando.
(pre) amor 77
Los dos lo saben, en 15 minutos, un par de horas o incluso en algunos dias va a llegar ese momento en el que pasan a ser uno solo.Los movimientos se coordinan y las respiraciones se sincronizan.
El tiempo pierde su valor.Los dos son uno,y no hay nada que se asemeje a eso.
El tiempo pierde su valor.Los dos son uno,y no hay nada que se asemeje a eso.
(Y después de hacer todo lo que hacen,
se levantan, se bañan, se entalcan,
se perfuman, se peinan, se visten,
y así progresivamente
van volviendo a ser lo que no son.)
se levantan, se bañan, se entalcan,
se perfuman, se peinan, se visten,
y así progresivamente
van volviendo a ser lo que no son.)
Viajar en subte era uno de sus pequeños placeres.Bajar las escaleras lentamente o dejarse llevar por ellas hasta el túnel donde finalmente en cualquier momento aparecería ese basilisco de hojalata y madera.Lo esperaría en el extremo del mismo, para que cuando llegase, su ubicación coincidiera con el primer vagón, se subiría y cual infante que nunca viajó en él, se arrodillaría en el primer asiento y apoyaría su frente en la ventanilla (solo si no hubiera mucha gente, para no pasar papelones, vio), y en caso de que el vagón estuviera bastante lleno, intentaría sentarse ahí y miraría la ventanilla por sobre su hombro.Luego de unos segundos, agarraría velocidad y su travesía bajo tierra tomaría otro color, luces y zigzagueos.La velocidad disminuye, parada.Bajaría, caminaría por los reductos de la estación hasta llegar a la combinación, y así empezaría otra vez, ubicándose en el túnel a la altura del primera vagón.
Nunca supo exactamente qué es lo que le resulta más atrapante de deambular bajo tierra, quizás son los artistas que se refugian en las estaciones, el vivir alejado de la realidad del arriba o simplemente, que abajo no tiene que andar lidiando con su sombra.
Nunca supo exactamente qué es lo que le resulta más atrapante de deambular bajo tierra, quizás son los artistas que se refugian en las estaciones, el vivir alejado de la realidad del arriba o simplemente, que abajo no tiene que andar lidiando con su sombra.
El ipod delataba los segundos que pasaban, los acordes y las frases que se entrelazaban por un instante y se disolvían, pero mi ventana decía lo contrario.Íbamos en reversa.Iba en reversa.Dentro del vagón la gente transitaba sin notar lo que yo me había dado cuenta.Inutilmente miré nuevamente la estación que se alejaba.La canción seguía sonando, era en vano seguir divagando.
Así como hay clases que ni te das cuenta, que se pasan volando, también están las clases somníferas.Aunque el profesor sea o se haga el simpático, eso no va a ser un impedimento para que tus párpados empiecen a cerrarse lentamente, y ya no los puedas controlar...que te pesen como bolsas de arena mojada.Sabés que no podes dormirte, sabes que no tenés que dormirte, pero a medida que sigue hablando, sus palabras pasan a ser como una canción de cuna.Mirás el reloj y decís oh no, tiene que estar quedandose sin pila o debe estar atrasado , pero no...no es el reloj es que la clase es un plomo y la hora no se termina más!
Para colmo, empezas a hablar boludeces como para entretenerte y mantenerte despierto, vos sabes que son incoherencias, pero bueno por lo menos todavía no caiste rendido en los brazos de Morfeo.
Llega la hora del break, café para ver si te despabila un poco.Pero no sirve de nada, volvés al aula y sentís otra vez que debe haber un Jigglypuff escondido cantando en alguna parte, marcador en mano esperando a que de una vez por todas te duermas.
Para colmo, empezas a hablar boludeces como para entretenerte y mantenerte despierto, vos sabes que son incoherencias, pero bueno por lo menos todavía no caiste rendido en los brazos de Morfeo.
Llega la hora del break, café para ver si te despabila un poco.Pero no sirve de nada, volvés al aula y sentís otra vez que debe haber un Jigglypuff escondido cantando en alguna parte, marcador en mano esperando a que de una vez por todas te duermas.
Derecho e izquierdo.Primero un pie, después el otro.Como todas las mañanas luego de ese último paso,la escalera comenzaba a ascender lentamente.Zapatos de todo tipo y tamaño en todos los peldaños.Abstraigo,y solo veo zapatos.Zapatos lustrados, de taco aguja, llenos de barro, zapatillas, borcegos...por mis zapatos empieza a subir esa sensación de caerme para atrás, siempre me pasa en las escaleras mecánicas, yo subo, pero a la mitad del trayecto siento que me voy a caer para atrás.Es un cliché tan común como el querer suicidarse un domingo.
enjoy the silence
Me gusta molestarte, ya encontré varias maneras, pero sin dudas mi preferida es callarme.Odias el silencio y entonces inconscientemente empezás a hablar de cualqier cosa con tal de romper el unísono, llenar el aire con tus palabras, como si al callarte la noche fuera a comerte y pasaras a ser polvo cósmico.
Tomó nerviosamente el vaso de cristal y bebió de golpe lo que quedaba de whisky, haciendo que la ceniza que quedaba en su cigarrillo cayera sobre la alfombra de arabescos que cubría el desgastado y viejo parquet del living.Luego mirando la ciudad desde su ventanal, posó la larga boquilla en sus labios, inspirando hasta consumir todo lo que quedaba del ya insulso cigarrillo, la alejó de su despintada boca y lo dejó con el cenicero.Largó lentamente el humo y se encontró a ella misma en el espejo.Se desconoció.Se encontró terriblemente avejentada.Las volutas de humo se disiparon antes de llegar al cielo raso.
Iba caminando desganadamente, había sido una tarde difícil y el color del atardecer ya había llegado a transformarse en un azul tan profundo que no tenia nada que envidiarle al mar.Sus pensamientos transitaban en su cabeza más rápido que él sobre los adoquines de la avenida, cuando subió nuevamente a la vereda miró la ciudad.
Luces de todos colores emanaban de las ventanas de los edificios que lo rodeaban.
Detuvo su marcha y miró con desprecio su muñeca izquierda, más precisamente a su reloj.Lo desajustó y lo arrojó con decisión a la calle, estrellándolo contra los adoquines.Pobre iluso, creyó que de esa manera iba a poder escapar del tiempo.
Luces de todos colores emanaban de las ventanas de los edificios que lo rodeaban.
Detuvo su marcha y miró con desprecio su muñeca izquierda, más precisamente a su reloj.Lo desajustó y lo arrojó con decisión a la calle, estrellándolo contra los adoquines.Pobre iluso, creyó que de esa manera iba a poder escapar del tiempo.
Sabés que me gusta?Me gusta mirar las vías del tren en los pasos a nivel.Mirarlas y tratar de adivinar de que lado viene, también me gusta que pasen bien cerca mío... si, soy algo suicida, no se porque, pero siempre tuve el presentimiento de que voy a terminar abajo de uno.Igual lo mejor de todo es que me despeinen, que me revuelvan todo el pelo y que al pasar el último vagón recibir esa mini ráfaga de aire que me indica que voy a tener que estar atenta para ver de dónde viene el próximo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
